El bajón de energía de media tarde es algo real, y cuando llega, resulta tentador coger lo primero que tengamos a mano, normalmente algo de la máquina expendedora o los pasteles que quedan en la sala de descanso. No hay nada de malo en darse un capricho de vez en cuando, pero convertir en hábito el tomar tentempiés ricos en nutrientes puede ayudarte a mantener la energía y la concentración mucho más estables a lo largo del día.
La clave para un tentempié satisfactorio es combinar una fuente de proteínas o grasas saludables con un carbohidrato complejo. Esta combinación te aporta energía rápidamente y, al mismo tiempo, te mantiene saciado durante más tiempo. Piensa, por ejemplo, en rodajas de manzana con mantequilla de almendras, un puñadito de frutos secos con fruta deshidratada, yogur griego con bayas o hummus con palitos de verduras o galletas integrales.
Tener algo para picar en tu escritorio o en una nevera compartida te evita tener que recurrir a opciones menos nutritivas cuando te entra el hambre. Con un poco de preparación el domingo por la noche, tendrás todo listo para toda la semana.
El control de las raciones también es importante. Incluso los tentempiés saludables pueden sumar muchas calorías si se consumen en grandes cantidades. Dividir los tentempiés en raciones y guardarlos en pequeños recipientes o bolsitas puede ayudarte a comer de forma consciente, en lugar de picar sin parar de una bolsa grande mientras trabajas.
También conviene prestar atención a cuándo sientes hambre. A veces, lo que parece hambre es en realidad sed o aburrimiento. Intenta beber primero un vaso de agua y reflexiona un momento antes de recurrir a un tentempié.
Comer bien entre horas no tiene tanto que ver con las restricciones como con tomar decisiones que realmente te hagan sentir bien, tanto en el momento de comer como en las horas siguientes.