Si tu empresa ofrece un beneficio de reembolso de matrículas o de ayuda a la formación, se trata de una de las ventajas más valiosas a tu alcance, y una que muchos empleados nunca aprovechan. Tanto si te interesa terminar una carrera, obtener una titulación o realizar un curso concreto para adquirir una nueva competencia, esta prestación puede hacer que la formación continua resulte mucho más asequible.
Empieza por informarte bien sobre el programa específico de tu empresa. Cada empresa gestiona el reembolso de matrículas de forma diferente. Algunos aspectos comunes que debes tener en cuenta son: el importe máximo anual de reembolso, qué programas o centros educativos son elegibles, si es necesario mantener una nota media mínima, si se requiere la autorización de un superior antes de matricularse y si existe algún requisito de permanencia en la empresa durante un periodo determinado tras finalizar los estudios.
Según la normativa fiscal vigente, las empresas pueden ofrecer hasta 5.250 dólares al año en concepto de ayuda a la formación sin que ello esté sujeto a impuestos. Las cantidades que superen ese límite pueden considerarse ingresos imponibles, por lo que conviene conocer también las implicaciones fiscales.
A la hora de elegir un programa, piensa en cómo encaja tanto con tu puesto actual como con tus objetivos profesionales a largo plazo. Los cursos que están directamente relacionados con tu trabajo suelen ser más fáciles de aprobar, pero muchos programas también favorecen un desarrollo profesional más amplio.
No descartes las opciones a corto plazo, como las certificaciones profesionales, los cursos en línea o los talleres. A menudo se pueden realizar mientras se trabaja a tiempo completo y es posible que tu seguro las cubra íntegramente.
Si la idea de volver a estudiar te resulta abrumadora, recuerda que no tienes por qué hacerlo todo de golpe. Incluso un solo curso por semestre puede ayudarte a avanzar. Tu empresa está invirtiendo en tu desarrollo. Aprovecha esta oportunidad.